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BOANERGES

BOANERGES EL PRINCIPIO DE UN REY MARCOS 3:17





UN PUEBLO CON AUTORIDAD (AYUNO 2014)


UNGIDO PARA GRANDES COSAS parte 9

ENVIDIA HACIA UN UNGIDO parte2



1 Samuel 18
8 Y se enojó Saúl en gran manera, y le desagradó este dicho, y dijo: A David dieron diez miles, y a mí miles; no le falta más que el reino.
9 Y desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David.

“no le falta más que el reino”. (18:7) Ahora, el que ha perdido la unción, mas no la posición; manifiesta celos. Tiene miedo de perder o de que le quiten su posición de rey.
El que no está ungido cela su posición.

Pero el que está ungido sabe que no importa la posición. Porque, él no es feliz por la posición, sino porque sabe que Dios está con el donde quiera que vaya.

Porque a veces Dios permite que tú seas removido de un lugar, para ser instrumento en otro lado.

Por eso no te enojes, si Dios te quita la posición que tenias, lo importante es que no te quite la unción, porque si no te quita la unción, es porque eres candidato para destruir otro Goliat en otro lado.

A partir de éste momento el corazón de Saúl cambió hacia David. Se volvió su enemigo. El celoso se hace enemigo de aquellos que puedan ser una amenaza para sus intereses.

El celoso ve competencia en todo aquel que tiene una cualidad, un don, una aptitud. El celoso Cuida más la posición que ha alcanzado, que la razón por la cual está en esa posición.

Tarde o temprano el hombre o la mujer de Dios serán perseguidos, mas no tocados por el no ungido.

Los que pierden la unción de Dios aborrecen a los que todavía la mantienen. Saúl comenzó celando al ungido y terminó tratando de matarlo.
Cuando no se opera en el Espíritu de Dios, se opera en la carne.

Saúl antes era dirigido por el Espíritu Santo y ahora lo vemos manipulado por un espíritu de división.
Los ungidos tienen que cuidarse mucho de los no ungidos. Estos los rechazan, los aborrecen, los quieren destruir, les envidian su consagración. La espiritualidad de David hacia que la carnalidad de Saúl se sintiera incómoda.


1 Samuel 18
9 Y desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David.
10 Aconteció al otro día, que un espíritu malo de parte de Dios tomó a Saúl, y él desvariaba en medio de la casa. David tocaba con su mano como los otros días; y tenía Saúl la lanza en la mano.
11 Y arrojó Saúl la lanza, diciendo: Enclavaré a David a la pared. Pero David lo evadió dos veces.
12 Más Saúl estaba temeroso de David, por cuanto Jehová estaba con él, y se había apartado de Saúl;
13 por lo cual Saúl lo alejó de sí, y le hizo jefe de mil; y salía y entraba delante del pueblo.

Cuando no se opera en el Espíritu de Dios, se opera en la carne. Saúl antes era dirigido por el Espíritu Santo y ahora lo vemos manipulado por un espíritu malo.
Los ungidos tienen que cuidarse mucho de los no ungidos. Estos los rechazan, los aborrecen, los quieren destruir, les envidian.

Por eso el hombre que tiene la unción, tiene que ser sensible a las cosas de Dios, porque sin ella será recipiente fácil para el maligno.

Cuando se pierde la espiritualidad, la carne toma el control.

La mirada de Saúl hacia David cambió. Ya no veía en David un aliado, sino un contrincante; no veía un servidor, sino un usurpador; no veía en él la bendición, sino la maldición; no veía la seguridad, sino el peligro.

“Saúl no miró con buenos ojos a David” significa que perdió la visión espiritual. Cuando se pierde la visión espiritual, no se ve; que solo somos parte del cuerpo de Cristo.
Sin visión, no hay dirección y se pierde el enfoque espiritual.

Un líder ungido provocará la manifestación del pecado, que está oculto en la carnalidad que otros llevan.
Los carnales no pueden comprender, cómo Dios puede usar a otra persona distinta a ellos. Principalmente cuando tienen alguna posición, que los pone más elevados que otros.

1 Samuel 18
9 Y desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David.
10 Aconteció al otro día, que un espíritu malo de parte de Dios tomó a Saúl, y él desvariaba en medio de la casa. David tocaba con su mano como los otros días; y tenía Saúl la lanza en la mano.

Aquí se nos presenta a Saúl, el que había sido ungido por el Espíritu Santo, tomado por un espíritu malo. Esta expresión “un espíritu malo de parte Dios tomó a Saúl” implica que ya no gozaba de la protección divina. Sin ésta, Saúl era víctima de cualquier mal espíritu.

Los espíritus inmundos o demonios son reales. Pueden tomar a cualquiera que esté fuera de la protección de Dios.

Pero los que están con Dios y Dios con ellos, no hay demonio que pueda poseerlos.

Pero los que juegan con los demonios, se exponen a caer bajo su influencia.

¿Y que es jugar con ellos?
Es regresar a Las obras de la carne, las debilidades y las tentaciones, en las cuales antes se deleitaban, y se exponen a perderlo todo.

Los demonios molestan, atemorizan, confunden y manipulan a los creyentes que no tienen autoridad espiritual para confrontarlos, resistirlos y reprenderlos.

Cuando uno sabe quién es en Dios y la posición que en Cristo tenemos, no habrá demonio que pueda acercarse, aunque se atreva a hacerlo, porque lo harán de vez en cuando, pero más seguido al comienzo.

Cuando el Espíritu Santo se mudó de la casa espiritual de Saúl, un demonio la tomó.

Donde vive el Espíritu Santo, no puede estar ningún demonio.

Saúl desvariaba de un lugar para otro por causa de la influencia demoníaca. Estaba desequilibrado, inestable, extremadamente deprimido, porque estaba vacío de Dios.
Cuando nos llenamos de Dios, las depresiones, las angustias, el aborrecimiento, la melancolía y todos esos males emocionales tienen que desaparecer. El gran problema de Saúl era que se había vaciado de Dios. Él abandonó a Dios y Dios lo abandonó a él. Le falló a Dios y Dios ya no estaba comprometido con él. Le dio lugar a la carne y un mal espíritu tomó dirección de su vida.

Mientras David continuaba tocando el arpa, en el palacio para Saúl, este jugaba con su lanza. La adoración mantenía a David ocupado en las cosas de Dios. La lanza distraía a Saúl con las tentaciones.

1 Samuel 18
11Y arrojó Saúl la lanza, diciendo: Enclavaré a David a la pared. Pero David lo evadió dos veces
12 Más Saúl estaba temeroso de David, por cuanto Jehová estaba con él, y se había apartado de Saúl;

El que no conoce o a perdido el amor de Dios, siempre buscara la caída del ungido.

Dos veces planificó Saúl darle muerte a David;

Por eso aunque Dios te haya dado la victoria, te haya ungido, y te haya puesto en posiciones altas; nunca debe descuidarse, porque aunque David adoraba a Dios, no se descuidó de la astucia y de las artimañas que Saúl tenia para matarlo.

Debes mantenerte siendo espiritual, pero debes saber, cómo moverse más rápido que la lanza de Saúl. Tienes que convertirte, en un experto para evadir el ataque del enemigo.

Tienes que aprender cómo evadir lanzas. No te puedes descuidar, y dejar que una de ellas logre tocar tu corazón.

Estas lanzas pueden ser el vituperio, la crítica, las mentiras hacia ti, el falso testimonio, como lo que le sucedió a Daniel, con los sátrapas.


Proverbios 4
23 Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.
24 Aparta de ti la perversidad de la boca, Y aleja de ti la iniquidad de los labios.
25 Tus ojos miren lo recto, Y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante.
26 Examina la senda de tus pies, Y todos tus caminos sean rectos.
27 No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; Aparta tu pie del mal.

Por eso, cuando tu estas en el blanco de alguien, ni por bien que haga las cosas, siempre alguien le encontrará algo malo. La lengua de muchos, serán lanzas que tendrá que esquivar con mucho estilo y protocolo.

Notemos que David, no reaccionó respondiendo agresión con agresión.
No puedes permitir, que las acciones de aquellos que te tienen en la mira, te lleguen a descontrolar y luego determinen tu manera de actuar.

Pero todo ésto sucede, a raíz del miedo, y del dolor que ellos sienten por no tener las capacidades que están en ti, y aunque Pueden aparentar, y pueden pretender, que son más grandes que tú, en su corazón saben que han perdido.

Saúl sabía que David tenía lo que él había perdido. Él tenía el puesto, David tenía el poder; él tenía la posición, David tenía la unción.

El estar cerca de ellos los hace sentirse incómodos, y humillados delante de los que ellos creen que los admiran.

OTRA MANIFESTACIÓN DE ENVIDIA ES:
Que tratarán de darte puestos o ubicarte en lugares para los que tu no fuiste llamado, y así lograr humillarte, y destruirte.

1 Samuel 18
12 Más Saúl estaba temeroso de David, por cuanto Jehová estaba con él, y se había apartado de Saúl;
13 por lo cual Saúl lo alejó de sí, y le hizo jefe de mil; y salía y entraba delante del pueblo.

Ten cuidado, en dejarte seducir por la gloria que da el hombre.
Por eso Los que aceptan ser jefe, y no rey, es porque todavía no entienden el propósito de su llamado.
Lo mejor es esperar en Dios, y que Él nos dé la posición que a su juicio podamos desempeñar.
No busques que el hombre te haga famoso, que te llamen a cosas grandes; porque tal vez te están llamando a tu muerte, ya que tú eres un peligro, no solo para ellos, sino para todo un sistema diseñado, en el cual ellos son los que mandan.

Busquemos hacer la voluntad de Dios.

Y no nos dejemos confundir, en el propósito por el cual Dios nos llamo.
El llamado de David no era ser rey, era la gente. Se identificaba con sus necesidades. Convivía con ellos. No era el líder ungido intocable.

¿Tienes claro por qué estas donde estas?
Si es con riqueza y abundancia; es para que seas proveedor, no para que digas que eres rico y humilles al que no tiene, pero también se te dio esa posición; es para que tu le hables a los que están al lado tuyo del amor de Dios, por que otros, que no tienen esa posición, difícilmente dejaran que se les acerque.

Si es con escases; es para que tu les enseñes a otros que si se puede salir adelante, por causa del Dios todo poderoso que tienes.

Porque hay mucha gente que está enferma, pero que los sanos no van a ellos, hay pobres que los ricos no van a ellos, hay ricos que no tienen una mano sincera hay muertos a los que los vivos no se les acercan.


David entraba y salía en presencia del pueblo. Sus salidas y entradas no lo cambiaban. De frente y de espalda era el mismo. No era un ministro de espectáculo, sino un ministro lleno de Dios, que entendía bien el propósito, por el cual estaba donde estaba.

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